No podemos seguir permitiendo que el parto sea una lotería

Resulta que el factor de riesgo más grande para que tu parto acabe en cesárea no es tu estado de salud o la del bebé o tus circunstancias personales sino el hospital que elijas.

Sabemos que las probabilidades de que el parto acabe en una cesárea son significativamente mucho más altas en un hospital privado que en un hospital público. Pero incluso entre hospitales públicos y privados existe una disparidad grande de porcentajes cuando hablamos de ciertas intervenciones.

Es aquí cuando nos damos cuenta que a parte de elegir bien el hospital donde dar a luz, es muy importante, o más bien clave, quién atenderá el parto.

No puede ser que las probabilidades de acabar en una cesárea dependan del factor lotería o de quien te reciba al entrar por la puerta del hospital.

Necesitamos de forma urgente unificar criterios, conocimientos y basar nuestras decisiones profesionales en evidencia científica de calidad y actualizada.

No me valen ya profesionales que argumentan sus decisiones en prácticas obsoletas y coacciones o amenazas.

No me valen profesionales que justifican sus acciones con mentiras o mitos.

No me valen profesionales que consiguen el consentimiento materno a través del miedo a decir no.

Ya basta de violencia hacia nuestros cuerpos y hacia nuestros bebés.

Que las tasas de intervenciones sean tan variantes entre hospitales o profesionales no es justificable y solo demuestra falta de ética, rigor científico y consenso profesional.

Es hora de exigir que se nos trate con respeto, dignidad, coherencia y ciencia.

No quiero que mi parto dependa del turno de guardia sino de decisiones individualizadas y consensuadas, basadas en información veraz, objetiva y científica.

Basta de loterías, los profesionales estamos al servicio de la mujer, y como profesionales tenemos el deber ético y legal de mantener nuestra práctica y conocimientos actualizados para brindar cuidados basados en la excelencia.

Debería ser vergüenza nacional que se siga permitiendo según qué argumentos o prácticas a día de hoy para justificar intervenciones innecesarias. Más rigor y menos ego es lo que necesitamos para que podamos avanzar hacia un sistema seguro y con garantías, y no loterías.

Kait Stoker photography

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