Y encima les damos las gracias

Cada vez que leo un relato donde una mujer da las gracias a los profesionales que la atendieron durante el parto por haberle atendido con respeto pierdo un poco más la esperanza.

Pero lo peor es cuando leyendo o escuchando su historia te das cuenta que le regalaron una cesárea innecesaria, sin justificación médica alguna, y ella sólo puede agradecer el trato recibido, obviando por completo que la práctica profesional que recibió no fue adecuada.

Mujeres, un trato respetuoso y digno no es un favor o un privilegio, es un derecho y debería ser la norma.

Dar las gracias por haber sido tratada como una persona adulta y responsable con derechos es absurdo y denota lo bajo que tenemos el listón.

Disfrazar la violencia obstétrica de lazos rosa y palabras dulces es mezquino y carece de ética, pero sobretodo de profesionalidad y parece que ahora está muy de moda.

Hemos llegado a normalizar tanto las intervenciones, el trato vejatorio, infantilización y el paternalismo médico que nos sorprende que alguien se dirija hacia nosotras con respeto, dignidad, información objetiva y científica.

Mujeres, no olvidemos que nosotras, las usuarias, pagamos esta sanidad, ya sea pública o privada. Y son los profesionales quienes están a nuestro servicio, jamás al revés.

Es un derecho, reconocido por ley, recibir un trato humano siempre, sin excepción. Dar las gracias está muy bien, pero recuerda que nadie te ha regalado nada que no te pertenecía.

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