El parto en casa sin asistencia

El parto en casa sin asistencia o también conocido como free birth es una tendencia que está extendiéndose cada vez más en países desarrollados.

Una investigación reciente mostró que las tres razones principales por las que una mujer decidía dar a luz sin ningún profesional presente eran las siguientes:

1.Previa experiencia traumatica de parto o haber recibido hostilidad e inflexibilidad por parte de los profesionales haciendo sentir a la mujer excluida de su propio parto.
2.Falta de confianza en los profesionales de la salud. Algunas mujeres habían recibido coacciones para acceder a intervenciones que ellas no deseaban.
3.Imposibilidad de conseguir atención por parte de una matrona independiente, ya sea por situación económica o bien porque su embarazo era considerado de alto riesgo y no había profesionales que quisieran atender el parto.

Soy una fiel defensora del parto en casa asistido por profesionales cualificados, pues la evidencia científica ha mostrado que es una opción segura y válida para las familias que lo desean.

Pero ser matrona significa estar con las mujeres, apoyarlas sin juzgar, sean cuales sean sus decisiones. Esto implica que parir de forma libre, aunque no sea mi opción, puede ser la de alguna mujer. Y yo como profesional solo puedo asegurarme de que esta mujer está verdaderamente informada. Y si es así, debo apoyar su elección y acompañar o estar a su lado para lo que necesite.

Que el parto libre sea una tendencia que va en aumento debe ser motivo importante de reflexión y crítica entre profesionales del sector.

Las publicaciones existentes nos muestran que estas mujeres no se han sentido bien acogidas por el sistema, se han sentido juzgadas o incluso mal tratadas y sin opciones reales.

Y esto no es justo, porque la sanidad es de todos.  Es necesario que existan protocolos porque a la mayoría de mujeres les parecerá bien ser guiadas a través de su maternidad. Pero cada vez son más mujeres las que quieren cuidados personalizados e individualizados. Mujeres que se sienten más cómodas con otras alternativas, y esto también es igual de válido.

Como profesionales debemos estar al lado de todas las mujeres, nos gusten o no sus elecciones y preferencias. Pero al fin y al cabo todas ellas tienen los mismos derechos, derechos reconocidos por ley.

Así que para mi es muy determinante el hecho de que cada vez más mujeres se vean con la necesidad de dar a luz solas. Quizás realmente algunas así lo prefieren ya sea por confianza plena en su cuerpo o la naturaleza, pero otras lo hacen porque no existe alternativa válida para ellas. Y es aquí como profesionales, que debemos reflexionar y actuar.

Ninguna mujer debería tener que dar a luz sola porque su condición de salud o su embarazo considerado de riesgo le excluye del tipo de parto que ella desea.

Es un deber profesional atender y acompañar a las mujeres, sean cuales sean sus decisiones. Porque abandonarlas falta a uno de los principios éticos más básicos de nuestra profesión además que puede acabar fomentando el intrusismo profesional.

El parto en casa es una opción muy segura para mujeres de bajo riesgo, si. Pero cada vez más estudios aparecen analizando si éstos son o no seguros para mujeres de alto riesgo, y los resultados son sorprendentes, aunque no conclusivos porque se precisa de más evidencia.

La evidencia es la que es, pero por encima de la evidencia están las decisiones personales de cada mujer. Y nosotros, los profesionales de la salud, no somos nadie para juzgar o coaccionar para que acepten el único camino considerado como válido. Porque caminos hay muchos, y no hay uno mejor, sino que cada uno tiene sus matices.

Cuando un país no da opciones reales de parto a las mujeres, como es el nuestro, las mujeres acaban encontrando su propio camino. Y este camino puede ser con asistencia o sin asistencia profesional. El hecho de que tener asistencia hoy día en España sea un desembolso económico grande, también es un motivo más que acaba fomentando que algunas mujeres que desean dar a luz en casa, acaben haciéndolo aunque sea sin matrona, porque no disponen del dinero necesario.

Un sistema que no contempla opciones, es un sistema perverso, paternalista y peligroso. La atención al parto en casa debería ser una opción real y de acceso gratuito para toda mujer y familia que así lo deseara.

Rebecca Coursey Photography

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