La herida

Todo sucedió tan rápido. Todos los planes que habías hecho se desvanecían por segundos.

Solo escuchabas cómo hablaban, como corrían.
Quedando tu voz en un segundo plano, o tercero… Quizás ya no tenías voz.

Vuestra vida corría peligro.
No importan las razones por las que llegásteis aquí, porque ahora estábais aquí.

Y de golpe el silencio, la oscuridad. Todo se apagaba. Ya no estabas.

Minutos más tarde o quizás horas despertabas, dolorida, vacía.

No te acuerdas por unos segundos. Pero pronto brotan lágrimas por tus ojos. Solo puedes pensar en él. ¿Está vivo? ¿Está bien?

Alguien se acerca y te acaricia, no le conoces. Te susurra al oído que estáis bien los dos. Habéis sobrevivido.

Esto parece calmarte. Pero no es suficiente, le necesitas a él, sabes que él te necesita a ti.

¿Donde está? Gritarías fuerte pero las palabras no salen por tu boca. Se quedan dentro de ti.

Pierdes de nuevo la noción del tiempo, hasta que por fin les ves llegar. A los dos juntos. Tu pareja le ha estado cuidando.

Te sientes un poco mas aliviada, pero no del todo.

Y llega el momento, te acercan a tu pequeño, lo abrazas, lo acunas fuerte en tu pecho, piel con piel. No existen suficientes besos para pedirle perdón. Lloras, mucho.

No merecía entrar así en el mundo, no era lo que tú habías soñado tantas veces para él.

Sentimientos encontrados brotan por tu cabeza.

Sentimientos de incertidumbre, no entiendes que ha pasado ni porqué.

Sentimientos de esperanza y agradecimiento, estás viva y él también.

Sentimientos de pérdida, de miedo, de rabia, de culpa, de reflexión.

Pero a pesar de todo, a pesar de la herida física, de la herida emocional que ha dejado la cesárea bajo anestesia general, sabes que ya no hay vuelta atrás, que cada decisión o paso os llevó al desenlace final.

Un final agridulce pero vuestro. Un final duro para ambos, pero que al fin y al cabo os ha salvado y os ha devuelto la vida. Esa que por unos segundos intentó escapar pero no pudo.

Krista Evans Photography

2 opiniones en “La herida”

  1. Muy fuerte he vivido dos cesáreas aunque soñé que fuera en casa y lo intente.Intente todo…dar lo máximo y aquí están mis dos soles…y una cicatriz portal de vidas paso sagrado de mi útero para traer la vida.Gracias por la poesía que ilumina esos lugares oscuros del alma.abrazo

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