Criar desde el corazón

Des de que lo viste nacer, salir de ti, y lo abrazaste por primera vez sabes que es parte de ti pero no te pertenece.

Lo amas desde lo más profundo de tu ser, es inexplicable poder contar con palabras lo que sientes hacia él, tu pequeño cachorro, tu cría, tu bebé.

Tan pequeño, tan dulce, tan vivo pero tan frágil, tan despierto pero tan inmaduro.

Su vida es tu cuerpo, de una forma tan instintiva, tan primal, tan salvaje.

Necesita y busca tu calor, tu cobijo, tu olor, tu mirada, tus caricias tus besos tus pechos.

Eres su vida, su alimento, su cariño, su todo.

Y así pasan los días, siendo dos pero uno. Unidos desde algo tan mágico y tan profundo.

Es parte de ti pero no es tuyo. Eres parte de él pero no eres suya.

La crianza de tu pequeño cachorro te ha abierto un mundo que desconocías, tan diferente, tan intenso y tan primal pero tan complejo y completo que parece que no necesitas más. Solo estar.

Porque sabes que si no estás, si no lo disfrutas, si no lo aprovechas, si no te vuelcas en ello, el tiempo volará y por mucho que mires atrás no habrán segundas oportunidades.

La crianza de nuestras crías es algo maravilloso y mágico que requiere de mucha entrega y energía, también desgaste, pero que vale la pena…Si se cría desde el corazón.

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