¿Le pongo pendientes?

La evidencia científica ha mostrado que la exposición a procedimientos dolorosos en los recién nacidos puede suponer modificaciones en el desarrollo neuronal y cambios en las respuestas del estrés que pueden perdurar años.

Antiguamente se pensaba que los bebés no sentían el dolor, pero sabemos a día de hoy que si sienten dolor, incluso de forma más intensa que los adultos.

Poner pendientes a un recién nacido es una agresión física y dolorosa con fines culturales y no médicos.

Exponer al bebé recién nacido durante sus primeras horas o días de vida a una intervención dolorosa sin justificación médica carece de ética y sentido común.

Nos parece aberrante que otras culturas sometan a sus bebés a procedimientos dolorosos por motivos culturales pero no nos hemos parado a pensar lo que estamos haciendo a nuestras hijas.

Desde que nacen ya las estamos marcando para que sean niñas y puedan reconocerse socialmente cómo tales. Las estamos sometiendo a dolor con fines estéticos. ¿Qué clase de mensaje estamos dándoles?

Básicamente estamos perpetuando la idea de que ser mujer y ser bella requiere de sufrimiento. Estamos perpetuando una cultura cínica y deshumanizada, una cultura que antepone las necesidades de un recién nacido al culto del cuerpo.

Yo no quiero a una hija marcada por el patriarcado y esta cultura perversa. Yo quiero a una hija libre, que si desea ponerse pendientes cuando tenga uso de razón pueda hacerlo de forma consentida e informada, pero nunca de manera impuesta y violenta porque la sociedad así lo dicta.

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