Cuidados del recién nacido

Acabas de dar a luz y tienes por primera vez un bebé recién nacido en tus brazos, que te necesita 24h sin descanso, sin pausa y sin treguas.

Tu bebé ha estado formando parte de ti desde que lo concebiste y él no concibe otra forma de vivir que no sea apegado a ti, escuchando tu voz, tu latido, tu respiración y tu calor.

Un recién nacido no necesita muchos cuidados, pero a la vez los necesita todos.

Lo más importante es el vínculo. Si tu bebé se siente satisfecho y nutrido a nivel emocional y físico, se mostrará tranquilo.

Lo que espera pues un bebé es estar en brazos siempre, y no en artilugios fríos e inanimados. Es importante que entendamos que los bebés necesitan este apego contínuo no como un capricho sino como una necesidad básica. Sus constantes vitales se regulan con el contacto del cuerpo de su madre. Si las constate vitales son regulares, el bebé se sentirá bien.

El segundo aspecto fundamental es la alimentación. El bebé necesita alimento a demanda. Y a demanda significa que no deben existir horarios ni relojes. Independientemente del tipo de alimentación, lactancia materna o artificial, las reglas son las mismas. El bebé marcará las pautas, no nosotros.

Cuando realmente se cumple la lactancia a demanda, sin interferencias ni engaños con chupetes, los bebés se mostrarán tranquilos y felices. No es un capricho ser alimentado, es una necesidad. El estomago del bebé es pequeño y precisa muchas tomas durante el día. Es decir,  los bebés necesitan comer poco y muy a menudo. Las primeras semanas o incluso meses se pueden pasar horas y horas a la teta, y esto es normal y saludable.

Es clave entender que las tomas nocturnas son vitales para el desarrollo óptimo de la lactancia materna y para el desarrollo cerebral del bebé. Los bebés despiertan y piden más pecho de noche porque es cuando la hormona prolactina (encargada de la producción de leche) tiene su pico máximo. Así que es fácil entender que a más succión nocturna, más producción de leche y por tanto más alimento para el bebé durante todo el día. Así que no te sorprenda que tu bebé tenga períodos de sueño más largos durante el día que durante la noche, tu bebé es normal y su comportamiento también.

Otro aspecto importante es el cuidado del cordón umbilical, que no precisa más intervención que mantenelo limpio y seco siempre. Se puede limpiar dos o tres veces al día con una gasa con agua o suero fisiológico, secar bien a continuación y dejar al aire hasta que caiga la pinza. No se debe tapar ni aplicar ningún desinfectante de forma rutinaria.

Por último, la higiene del bebé. No debemos bañar a los bebés durante al menos la primera semana de vida, pues el vernix del recién nacido le protege contra infecciones e hipotermia. Además es importante preservar la microbiota de la piel, por esto no se aconseja utilizar ningún producto químico sobre la piel del bebé, ni tampoco jabón. Es suficiente con bañar a los bebés con agua y secarlos. Evitar aplicar aceites en la piel o lociones hasta el mes de vida, pues su utilización se relaciona con mayor riesgo de eczema. A partir del mes se pueden utilizar aceites naturales y ecológicos sobre la piel, como por ejemplo aceite de oliva, almendras o coco.

Cuando cambiemos el pañal, evitar toallitas comerciales, al menos cuando estamos en casa. Se recomienda utilizar discos de algodón con agua y secar posteriormente con una toalla limpia.

Los bebés son pequeños grandes tesoros que necesitan mucha presencia materna. Si nos anticipamos a sus necesidades se sentirán tranquilos y seguros. A veces pensamos que cuantos más aparatos o ropa mejor… pero la realidad es que los bebés pueden vivir sin artilugios o ropa, pero no pueden vivir sin el cuerpo de su madre.

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