Demasiados partos que no acontecen como la madre había imaginado

El parto es un acontecimiento que va relacionado a emociones de felicidad y alegría. Pero no siempre se puede asociar a un evento positivo. Cuando las cosas no van como habíamos panificado, el parto puede acabar dejando emociones de tristeza, dolor y pérdida.

Cuando la experiencia del parto es negativa, significa que la mujer tendrá más riesgo de sufrir ansiedad, depresión postparto o incluso estrés postraumático. Todas estas situaciones, van vinculadas a un postparto difícil y a mayor dificultad de vínculo madre-hijo.

Pasar por la experiencia de un parto traumático deja una huella imborrable en el cerebro  de madre e hijo. Algunas mujeres relacionarán el hecho de tener hijos con una experiencia tan dolorosa que evitarán incluso tener más hijos para evitar pasar de nuevo por una experiencia similar.

Pero ¿por qué ocurre esto?

La mayoría de mujeres quieren un parto lo menos intervenido posible. Cada vez es más el número de mujeres que eligen estar informadas, no seguir la corriente establecida y ser críticas con los protocolos a seguir. La demanda social de mujeres que buscan individualización de cuidados crece, pero el sistema cambia despacio.

Cuando el porcentaje de cesáreas que tenemos roza el 30%, cuando el porcentaje de inducciones roza el 23%, cuando el porcentaje de episiotomias roza el 40%, cuando el porcentaje de partos instrumentados en nuestro país es de los más altos de toda Europa, el problema no lo tienen las mujeres y sus expectativas, el problema está en el sistema y los profesionales que tenemos.

No podemos culpar a las mujeres de un sistema que continuamente les falla. Un sistema que no ofrece lo que la evidencia científica más reciente recomienda, un sistema que se niega a cambiar, o lo hace demasiado lento. Porque por el camino, vamos dejando mujeres y bebés dañados física y emocionalmente. Por el camino estamos dejando demasiada violencia, demasiadas experiencias traumáticas que ya no podremos borrar.

Cuando el parto no acaba cómo tu habías imaginado, a veces nadie ni nada diferente podrían haber cambiado el resultado, pero demasiado a menudo si podría haber sido muy diferente. Porque muchas veces esta mala experiencia es el resultado de un cúmulo de intervenciones que acaban necesitando de más intervenciones para poder salvar a madre y bebé.

Y resulta que al final, tienes que sentirte agradecida de que todo ha ido bien y los dos estáis sanos y salvos. Pues no señores, no ha ido bien. No es justo que se pida a una mujer que esté feliz y contenta con un parto robado por un sistema y unos profesionales que le han fallado.

Y esto seguirá ocurriendo, porque hasta que el sistema cambie y lo demuestre con números y hechos, las mujeres seguirán viviendo partos que nada tenían que ver con sus expectativas. La realidad dista mucho de lo que se quiere vender, aún.

No me vendas piscinas de partos ni programas de parto natural si no tienes una matrona para cada mujer y los porcentajes que tienes de intervenciones sobrepasan con creces las recomendaciones del Ministerio de Sanidad o de la OMS.

Así que si estás embarazada te recomiendo buscar una matrona, la continuidad de cuidados con una misma profesional que te conoce durante el embarazo, parto y postparto está asociada a menor riesgo de intervenciones, mejores resultados maternos y neonatales, y sobretodo mejor experiencia materna.

Además, elabora un plan de parto detallado y busca un lugar para dar a luz que te de seguridad. Pide estadísticas y porcentajes de intervenciones, los números no mienten.

Lucha por tu parto, el nacimiento de tu bebé. Busca segundas opiniones cuando algo no te resuene. Rodéate de profesionales que trabajen acorde a tus preferencias y que respeten tus decisiones, sin juzgarte ni coaccionarte.

Mantén tus expectativas altas, es tu derecho soñar con el mejor parto y nacimiento. Mantén la mente abierta, si finalmente las cosas no surgen acorde a tu plan, los resultados pueden cambiar mucho según como te hayas sentido tratada. Si el equipo te trata con respeto, dignidad y eres tú quién toma las decisiones siempre, el parto puede acabar de una forma u otra pero tu saldrás igualmente empoderada y sintiéndote que estuviste siempre manteniendo el control de tu parto.

Porque al final no importa tanto el parto que tuviste, sino como te sentiste.

Catherine Brown Photography

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