Lo hemos normalizado… Pero podemos cambiarlo

Hemos normalizado que se trate el embarazo y el parto como una patología.

Hemos normalizado prácticas rutinarias sin evidencia científica y las aceptamos cómo si no hubiera alternativa.

Hemos normalizado que un profesional entre en la consulta o en tu habitación durante el parto sin presentarse.

Hemos normalizado que hagan procedimientos médicos e intervenciones sobre nuestro propio cuerpo sin previo consentimiento verdaderamente  informado.

Hemos normalizado lenguaje dañino cómo «no me permiten» o «no me dejan».

Hemos normalizado historias terroríficas de parto cómo si tuvieran que ser lo habitual.

Hemos normalizado la coacción: «si no aceptas una inducción debes firmar este documento donde te haces responsable». ¿A caso alguien es más responsable de mi cuerpo o mi bebé que yo misma?

Hemos normalizado las separaciones entre madre y bebé durante las cesáreas.

Hemos normalizado que nos hagan un corte en nuestros genitales para dar a luz porque resulta que el 40% de los perines de las mujeres españolas son defectuosos.

Hemos permitido tanto, nos han anulado y menospreciado tanto que no somos ni conscientes de la sumisión a la que estamos expuestas.

Todo esto es violencia obstétrica y abuso hacia nuestros cuerpos, nuestros hijos y nuestros derechos.

No te conformes, no lo permitas más. Solo nosotras podemos pararlo. Solo nosotras tenemos el poder en nuestras manos.

Quizás una sola no podrá, pero si lo hacemos juntas venceremos. La cultura del nacimiento debe cambiar, y está en nuestro poder conseguirlo.

Deborah Glenn Co

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