Porque el parto en casa va de mujeres libres. De matronas autónomas. De fisiología. De creer en el propio cuerpo y en nuestra capacidad de parir. De confianza.

Porque el parto en casa abandona jerarquías, relaciones de poder y paternalismo.

Porque molesta que podamos elegir, que tengamos opciones.

Porque es un asunto de derechos humanos.

Porque hablamos de mujeres y matronas que no temen al sistema.

El parto en casa molesta porque es algo que no pueden controlar. Las mujeres que paren en casa son mujeres revolucionarias. Y las matronas que acompañan son firmes defensoras de los derechos de las mujeres.

El parto en casa molesta. Y la única forma que tienen de rebatirlo es a base de prejuicios, mitos y mentiras. Pero esto no nos apaga la voz, nos da más fuerza.

El parto en casa es una opción segura y avalada por evidencia científica de calidad. Que tu tengas miedo del parto en casa no implica que debas difamarlo. Porque hacerlo te convierte en cómplice de un sistema patriarcal, paternalista y misógino.

El parto en casa molesta, porque es una cuestión de mujeres, de derechos y de feminismo.

Reivindicar opciones y libertad sobre nuestros propios cuerpos, nuestros partos y nuestros hijos. Reivindicar que queremos ser verdaderamente libres. Reivindicar que solamente nosotras tenenos el poder, y nadie más.

No hay ningún término que mostrar.


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