El alumbramiento de la placenta

Una vez ha nacido el bebé, en un parto vaginal normal, parece que todo ha terminado,  la gente que se encuentra en el parto empieza a hablar, gritar de emoción, abrir luces para tirar fotos o incluso hacer llamadas para anunciar el nacimiento.

Esta actitud frecuente, normal y entendíble pero fruto de la ignorancia, puede llegar a ser muy peligrosa para la madre y su bebé, pues el parto no ha terminado.

Ha nacido el bebé, el momento más significativo y emocionante del parto, el momento donde el cuerpo de la madre esta experimentando una cascada hormonal irrepetible, la mayor de su vida, para poder enamorarse de su bebé. Pero la placenta sigue dentro, el cordón late fuerte bombeando la sangre hacia su receptor, el bebé, y madre hijo siguen siendo uno.

Es muy importante no tocar ni clampar el cordón umbilical y que el bebé reciba toda su sangre. El clampaje y corte tardío del cordón umbilical ha mostrado tener enormes benéficos para la salud del recién nacido a corto y largo plazo.

El piel con piel, la primera mirada, el olor de nuestra cría, las caricias… serán cruciales para el óptimo inicio de la lactancia materna y el vínculo madre hijo.

Estorbar este momento, esta primera hora de vida puede tener consecuencias importantes para ambos. Como profesionales que acompañamos a la mujer,  debemos preservar la intimidad, calor, oscuridad, silencio y mantener el ambiente de respeto para que el cuerpo materno pueda hacer su trabajo, de desprender la placenta y contraer el útero y el bebé pueda adaptarse de forma tranquila y harmoniosa a la vida extrauterina.

La oxitocina endogena, la llamada hormona del amor, juega un papel vital en esta etapa y es la encargada de todo lo mencionado anteriormente. Especialmente porque se trata de una hormona muy sensible y muy susceptible a pequeños cambios del ambiente, tenemos que tener mucho cuidado en esta fase.

El ruido, la gente desconocida, el frío, la separación madre bebé o la luz, pueden fácilmente bloquear la secreción de oxitocina y propiciar una hemorragia postparto o una retención de placenta.

Cuidar de este ambiente y de todo lo que ocurre alrededor puede ser difícil en ambientes hospitalarios, por esto la recomendación general es el alumbramiento dirigido con oxitocina sintética y tracción de la placenta por parte del profesional una vez pinzado y cortado el cordón umbilical.

Cuando la mujer da a luz en un entorno tranquilo como una casa de partos o su propio domicilio, el alumbramiento suele ser fisiológico por norma y solo se recurre a la oxitocina sintética en caso de precisarla. El alumbramiento fisiológico no requiere de ninguna maniobra, sino de esperar a que el propio cuerpo expulse la placenta a través de las contracciones maternas.

La oxitocina sintética utilizada en el alumbramiento dirigido puede tener ciertos efectos adversos que incluyen dificultades con la lactancia materna  y mayor riesgo de depresión o ansiedad postparto.

Las hormonas en el parto juegan un papel muy importante tanto en el proceso físico como emocional y psicológico y es importante preservar la armonía para conseguir los mejores resultados maternos y fetales.

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Más información :

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/28133901/

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