El primer baño del recién nacido

Los bebés no nacen sucios. El cuerpo humano es casi perfecto y así se demuestra con el ejemplo del vérnix, una capa protectora de la piel con la que nacen los bebés y que les protege contra infecciones y hongos.

Lavar al bebé o bañarlo nada más nacer o en las siguientes horas del nacimiento podría dañar su salud además de aumentar el riesgo de hipotermia.

No sólo se trata de proteger el vérnix sino también la microbiota de la piel adquirida durante el nacimiento y que forma parte de su sistema immunológico.

El primer baño puede esperar. De hecho no se recomienda bañar al recién nacido hasta al menos pasada la primera semana de vida.

El hogar del recién nacido es el cuerpo de su madre… todo lo demás puede esperar. El olor de tu bebé quedará gravado en lo más profundo de tu ser, y es esencial para el vínculo materno.

De hecho, el cuerpo materno es tan perfecto que durante los meses de embarazo tu olfato se ha ido sensibilizando y agudizando precisamente para este momento, el de oler y reconocer a tu bebé.

Recuerda que al final somos mamíferos y nuestros instintos son primitivos y salvajes. La naturaleza ha sido meticulosamente diseñada para que nada más nacer, madre y bebé permanezcan juntos y abrazados, y el vínculo materno filial se cree a parir de las experiencias sensoriales que ambos experimenten, sin que haya ningú tipo de interferencia de por medio como el baño del recién nacido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *