La maniobra de Hamilton se ofrece al final del embarazo con la finalidad de estimular el parto y evitar una inducción médica.

Es una maniobra que consiste en introducir los dedos del profesional dentro de la vagina de la mujer, previo consentimiento obtenido, para intentar separar las membranas del cervix y así conseguir que el cuerpo secrete prostaglandinas endógenas.

La evidencia científica muestra que 8 mujeres necesitan una maniobra de Hamilton para poder evitar una sola inducción médica. Es decir, la efectividad es baja.

Esta maniobra tiene riesgos que incluyen el sangrado, la infección, la rotura accidental de la bolsa del líquido amniótico o contracciones irritables (frecuentes pero no efectivas).

Al ser un tipo de inducción, se recomienda sólo en casos en que la gestación deba finalizar por motivos médicos de la madre y/o el bebé.

Ante dicha intervención (y cualquiera), la mujer debe ser informada de los riesgos beneficios para poder elegir si las ventajas superan los riesgos en su caso particular.

Categorías: El embarazo

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