Maniobra de Hamilton

Al final del embarazo, a menudo algunos profesionales ofrecen la maniobra de Hamilton a las mujeres con la finalidad de estimular el parto y evitar una inducción médica. La evidencia muestra que en mujeres que aceptarían una inducción médica llegadas las 42 semanas, esta maniobra puede ser útil para que el parto inicie antes de llegar a la temida inducción médica con fármacos, que tienen efectos secundarios bien conocidos para la madre y el bebé. Si la maniobra se efectúa a las 41 semanas, un 50% de las mujeres se pondrán de parto durante las siguientes horas/días. Esta maniobra TIENE riesgos, y la mujer debe ser debidamente informada sobre ellos. A pesar de que no se utilizan fármacos, sino que se estimula la propia secreción de hormonas a través de la maniobra, sigue siendo una forma de inducción. Los riesgos incluyen sangrado, dolor, posibilidad de rotura de la bolsa del líquido amniótico y contracciones muy seguidas pero no efectivas (útero irritable). Ante esta intervención (y cualquiera), la mujer debe ser informada de los riesgos beneficios para poder elegir si las ventajas superan los riesgos en su caso particular.

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